Y aunque nada sea distinto, querer.
No quiero.
Que ahí te quedes mirando cara de absurda sin techo bajo la cama. Que no vas huir. Que no puedas defenderte. Que compongas tu historia con la mitad de este hueco mío que a mí no me alcanza. Y que te alcance.
Y cuando acabes, no dudes: culpa de todo al miedo.
Que aunque nos siga doliendo
el miedo
llega antes de que nos pase nada.
3 comentarios:
cómo tanto silencio aquí, con estos cuerpos amontonados (y las palabras)?
Se lo pones todo tan fácil. Hasta le dices a quién echar la culpa.
Hermoso texto, Vicky. Sin duda la mitad de tu hueco le alcanzará y hasta le irá de sobra.
Porque es mucho.
Nice BLOG.................................................
Publicar un comentario en la entrada