lunes, 24 de noviembre de 2008


El vacío que observaba me dejaba verle los huesos. De nuevo se mecía como si fuera a lanzarse, como si dudara de la espesura del aire que la rodeaba. Un aire ni gris ni blanco cogido entre las costillas que se le iba creciendo y mezclando. Que se le imponía mansamente.

 

I. Mientras respiraba.

Nunca la había visto tan desnuda. Ahora era una columna arqueada, dos hombros horizontales, una especie de matorral de marfil igual que cualquier esqueleto de libro de anatomía. Posición: sentada. La mandíbula sobre la rótula derecha. Los huesecillos alineados de los dedos se cruzaban sobre la tibia para mantenerla en equilibrio. Según la invadía aquella nada, aumentaba el contraste de una estructura que siempre había estado ahí, entre mis manos. Me sentí algo ridículo y traicionado. Yo mismo, inevitablemente, me deshacía como ella.

En cierto modo me hacía gracia.

II. Verla.

Aunque no quedara ya ni un rastro de carne, ni labios, ni pelo. Aunque la vida se me deshuesara sin quererlo, tuve suerte. Pude ver lo que hacen las cosas invisibles con los cuerpos. Después de aquello ya no he vuelto a ver nada.

No diré que desapareció porque sé que no es cierto
y sin embargo.

Decir que volaba hubiera resultado demasiado fácil.

domingo, 9 de noviembre de 2008



Es mi aliento lo que empaña esta noche
la luna menguada
sus paseantes
lo que no impide la música.

Es mi mano la que tiembla por mi frío
la que habla por mí

cuando acaricia y castiga
cuando es menos mía
y se detiene
por aquellos que se besan tras un vaho
que desprendo para nadie
que azul
tan breve
y aun perdido existirá

irá a parar a alguna parte
.


martes, 21 de octubre de 2008



Habita en la calma un cuerpo que ya
no es el tuyo sin piel
que tocarte
ni mezclar sin figura en el agua
en los márgenes
garabatos que apenas parecen algo
tal vez batallas allá fuera
el olor del mantillo arenando los dedos
húmedo
profundo
vertido a un desagüe
que no durará demasiado.


miércoles, 15 de octubre de 2008


Había algo entre las ruinas.


Definitivamente,

lo había.

domingo, 28 de septiembre de 2008



Puede que septiembre empuje las hojas más muertas
y me atasque en las venas su voz
su frío
el pulso maldito
de tanto negarlo
y dejar que su sombra se quede conmigo.

lunes, 15 de septiembre de 2008



No voy a decirlo. Para qué. Ya no hay azúcar y la nariz me sangra. Pensarás que no importa que se apaguen dos o tres luces, que la cena estaría fría y poco hecha. No se te oye la voz si no es grave solo aquí, fuerte, el dedo presionando. Alguien gritará si yo se lo pido. Se acumularán los coágulos.

Nada que oír. Nada que sacar de tu estómago. Nada que explicar ni que perdones mis culpas ni tú qué sabes. Si asomaras la cabeza quizá, y no lo digo. Que a mí no me sirve tu hambre. Que a tí mi sangre te recuerda al frío en otra parte fría pero tú. Gente acorralada en un océano de hielo al que les han llevado. Hablarte de sed y miedo al agua para qué. Comprobé la falta de altura del sitio en el que estoy sentada. El vacío siempre me rebosó los platos.

domingo, 31 de agosto de 2008



El ahora que se lame los atrasos no sabe aún con qué palabras.

Habla de un mar que llegaba más lejos
que se dejaba tocar el lomo tibio que allá
su mano abrigada
metida
entre dos medios
los dedos brillaban, dice, y calla.


Parece triste, pero el alma.

Se le siguen clavando los amigos y no sabe de inventarios este ahora no cifra
días
ni noches
ni distancias.

Este ahora no quiere guardar los trazos que le colman la saliva. No andará ningún cementerio. Dice que un papel salvó a su misma carne y que vivirá todo y que podrá verlo y amparado en un retoño anticipado a su tiempo dice que seguramente llorará. O eso espera.

Las magas de otras tierras le contaron que los vientos de poniente traen un frío húmedo.

Se reblandecen los miedos y los hierros
y el invierno será asaltado
y atravesará
este Madrid
de un ahora que no piensa moverse.


Su voz no le llega más allá de la garganta pero vuelve.
Corre todo lo que le dan los brazos. No descansa.

Ahora mira atrás y adelante con pasmo y no le alcanza cómo
decirlo
tanto
y más que un regreso.

Un círculo abierto.

Mundo inesperado.

lunes, 25 de agosto de 2008

Hay paraísos donde la vida no se perdona, y aun así se celebra.



Donde la caña de azúcar es amarga y se hiende a machete.




Y no te llevo y tú me sonríes y yo miserable más miseria que tú, mi panza llena de langosta tuya, tú el bocadillo el caramelo el lápiz. La suerte.




Y si esperas, saldrá la luna en los palmerales




Y verás orillas que todavía



Y hasta cuándo no sé

cómo
regatearte una esperanza.

domingo, 24 de agosto de 2008



Olvida los océanos inciertos no sirven

corazón pescado podrido boqueando
en la arena y las algas

y la ventura

gana el horizonte más largo

criaturas hostiles y tú
tú caminando
en medio de un mar
no te cubre

olvídalo

que sólo dura un instante
olvídalo que la sal
comienza

a endurecerse dentro

estratos de vida lastrando

eterna

sólida

deshabitada.


lunes, 4 de agosto de 2008



Cuánto nos costó comprender lo que mata el miedo

(la salvación, mírala, salta adelante)

que la vida no se encierra en un puño
que nada nos va a librar de las lágrimas ellas solas
llorándose a sí mismas
pensándose ¡ay dolor!
y felices

y que todo tiene que irse hasta tú
que te empeñas en volver

y tanto que costó

(qué será lo que falte, me pregunto
para que nada termine).