Maneras de hacer poesía
--------------------He reducido el mundo a mi jardín y ahora veo la intensidad de todo lo que existe------------------------------------------------------------------------------------------(J. Ortega y Gasset)-
lunes, 19 de abril de 2010
miércoles, 14 de abril de 2010
No temer la pérdida o el olvido.
Ignorar que alguna vez fuimos algo más que cartón.
Tal vez algo menos liviano.
Ahora sé
que hasta los órganos más oscuros son vulnerables a la luz.
Más aún que a los alfileres.
Más que a su propia necrosis.
He visto la palabra
Ignorar que alguna vez fuimos algo más que cartón.
Tal vez algo menos liviano.
Ahora sé
que hasta los órganos más oscuros son vulnerables a la luz.
Más aún que a los alfileres.
Más que a su propia necrosis.
He visto la palabra
que permanecerá cuando yo me haya ido.
La leí casi sin pensarla. Decía claramente
La leí casi sin pensarla. Decía claramente
Ocaso.
Era una palabra muda en la que nadie cree. Como en un encuentro.
Un temor.
La posdata de esa carta que nunca enviaste.
miércoles, 17 de marzo de 2010
lunes, 8 de marzo de 2010
Nueva exposición de Rebeca Le Rumeur
Rebeca Le Rumeur vuelve con un nuevo color: el azul. Me resulta imposible elegir entre un cuadro u otro. Pero por ejemplo, aquí tenéis
Arde
Pues el próximo jueves 11 de marzo, a las 21.00 horas, en el bar Nanai (C/ Barco, 26) tendréis ocasión de verlos y disfrutar de la música de Cristina López y las letras de Lara Moreno, Aroa Moreno, Elvira Navarro, Nán, Fernando González-Ariza, Recaredo Veredas, Kika, David Casas y una servidora. Y para acabar con buen ritmo, el blues de Creaturing y un vino.
Allí os esperamos.
(No faltéis)
domingo, 21 de febrero de 2010
Fausto no existe y a mí me sobra la lluvia. Su país vive de espaldas al tiempo del este y desborda los pies como un niño a lomos de un océano. Porque Fausto no existe.
Lo sé.
En la frontera del amor se viaja en asientos de terciopelo gastado. De reojo, fotogramas. Una mirilla proyecta recuerdos y dudas veinticuatro horas al día. Escuché su nombre en algún lugar de mi memoria por error. Miré sobré mi hombro y alcancé a entender el llanto de las piedras.
Decidí que Fausto no existe.
Seguí rodando.
Cayó una tarde pesada como un reloj sonámbulo. Cayó una noche atlántica en una balsa de madera. Tú tienes el olor de la madera joven y yo la cárcel del atlántico que no discrimina verdades. A veces te confundo con cosas que tenía. Sigo rodando. Recito contigo el salmo de las piedras. Sé bien
que Fausto no existe.
Sé bien que me pinto los labios y escucho caracolas. Que más vale huir que haber perdido. Tiro el desayuno y la cena en lugares que no conoces y me sorprendes atando fresas a un arbusto artificial. Con el paso de los años descubrirás la luna de tu memoria en mi vientre. Todo cambia. Ten cuidado.
Al otro lado de la mirilla Fausto nos está observando.
domingo, 10 de enero de 2010
Cuatro
Una vez me contaste que cuando eras pequeño viste nevar en tu calle, y que nunca volvió a repetirse. La abuela aquel día te había mandado a comprar azúcar, pero tú te escapaste a jugar con los demás niños. Luego cogiste un puñado de nieve y te lo llevaste a casa. Se te había olvidado el azúcar, y en su lugar le diste a la abuela aquella bola blanca y sucia. En cualquier otro momento ella se habría enfadado mucho, pero aquel día apenas te regañó. La nevada le había ablandado el carácter y por un día te libraste del castigo y dejó que volvieras con los niños. Jugabas con nieve blanca.
Te gustaba recordarlo: de chico vi nevar en Sevilla, decías. Y hoy, tantos años después, ha vuelto la nieve a tu ciudad. Hoy. Cuando se cumplen cuatro años de tu marcha, el cielo se ha vuelto gris, y el aire se ha llenado de copos blancos como aquel día. Yo sé que no tiene sentido, pero ojalá lo hubieras visto.
Ojalá, aunque sólo un instante, hubieras estado allí. Como cuando eras niño. Y siempre.
Ojalá que al menos tu corazón estuviera.
Te gustaba recordarlo: de chico vi nevar en Sevilla, decías. Y hoy, tantos años después, ha vuelto la nieve a tu ciudad. Hoy. Cuando se cumplen cuatro años de tu marcha, el cielo se ha vuelto gris, y el aire se ha llenado de copos blancos como aquel día. Yo sé que no tiene sentido, pero ojalá lo hubieras visto.
Ojalá, aunque sólo un instante, hubieras estado allí. Como cuando eras niño. Y siempre.
Ojalá que al menos tu corazón estuviera.
martes, 5 de enero de 2010
Horas
Que no todo puede hacerse en la vida lo aprendí con la primera renuncia. Que nunca seré tan libre como quisiera. Que a veces tengo que escaparme de la cama y fumar sin que nadie lo sepa, que si hubiera alguien entonces ya lo sabría y no sería escaparse. Que me gusta cuando me río a solas sin querer y que ojalá lo hiciera siempre. Que qué bueno este tema, anoche, la predicción del tiempo. Que pensándolo bien qué suerte y para qué pensarlo mal. Que se me olvidó acordarme de la angustia, de esperar que aquél diga, que el otro haga, que algo pase, llegue, no se sabe bien qué. Que me aburro con facilidad y algo culillo de mal asiento. Que me gusta probar pero no tanto quedarme. Que quedarme me cuesta como una muerte, que ya moriré pero dentro de mucho. Que cuando muera me dejen escaparme a fumar y finjan no haberme visto. Que a mi modo viajo, pienso, practico. Que a estas alturas para qué cambiarme por nadie. Que quién me iba a decir y mejor aún qué me dirán. Que detrás de un sueño siempre hay otro. Que me perdone quien me quiera, que quiero a quien perdono. Que ser feliz es una forma de vida, que me vigilas y te lo prometí. Que sólo tú no esperas nada a cambio. Y que nunca lo haya. Que sigamos así. Que de todo lo que no hagamos en la vida sólo de eso nos arrepintamos.
domingo, 20 de diciembre de 2009
Le preguntó qué pasaba como si pudiera importarle. Como si no viera la ceniza en su cara, el cartel publicitario, la mengua en sus huesos. Le preguntó qué pasaba y se quedó mirando para darle tiempo. Esperó. Encendió un pitillo y se frotó las manos.
- No me iré de aquí sin saberlo.
Y sin saberlo acalló el cartel, limpió la ceniza, arropó su cuerpo.
Déjame esta noche soñar contigo
déjame imaginarme en tus labios los míos
déjame que me crea que te vuelvo loca
déjame que yo sea quien te quite la ropa.
Déjame que mis manos rocen las tuyas
déjame que te tome por la cintura
déjame que te espere aunque no vuelvas
déjame que te deje tenerme pena.
Si algún día diera con la manera de hacerte mía
siempre yo te amaría como si fuera siempre ese día.
Qué bonito sería jugarse la vida, probar tu veneno.
Qué bonito sería arrojar al suelo la copa vacía.
Déjame presumir de tí un poquito
que mi piel sea el forro de tu vestido
déjame que te coma sólo con los ojos
con lo que me provocas yo me conformo.
Déjame esta noche soñar, soñar contigo.
(Toni Zenet, Soñar contigo)
- No me iré de aquí sin saberlo.
Y sin saberlo acalló el cartel, limpió la ceniza, arropó su cuerpo.
Déjame esta noche soñar contigo
déjame imaginarme en tus labios los míos
déjame que me crea que te vuelvo loca
déjame que yo sea quien te quite la ropa.
Déjame que mis manos rocen las tuyas
déjame que te tome por la cintura
déjame que te espere aunque no vuelvas
déjame que te deje tenerme pena.
Si algún día diera con la manera de hacerte mía
siempre yo te amaría como si fuera siempre ese día.
Qué bonito sería jugarse la vida, probar tu veneno.
Qué bonito sería arrojar al suelo la copa vacía.
Déjame presumir de tí un poquito
que mi piel sea el forro de tu vestido
déjame que te coma sólo con los ojos
con lo que me provocas yo me conformo.
Déjame esta noche soñar, soñar contigo.
(Toni Zenet, Soñar contigo)
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)