sábado 4 de julio de 2009

Y por fin páginas

Mucho ha pasado desde aquel miércoles de octubre en el café Galdós. Había mucho ruido y pocas caras conocidas. Creo que no me equivoco si digo que ninguno de los que allí nos reunimos pensábamos que un barco zarpaba con nosotros dentro, pero lo hizo.
En su viaje aquellas caras se volvieron amigos.
Y las palabras, cuentos.
Y los cuentos, un libro:




Por ello, el próximo 11 de julio, a las 20.00h, queremos compartirlo contigo e invitarte a un vino en El Ladrón de Tinta (C/ Noviciado, 2). Leeremos textos, reiremos y nos iremos de bares. Brindaremos tantas veces como sea necesario y porque sí.
Como los marineros de fiesta.

martes 9 de junio de 2009



No te hables de malezas crecidas
que no mueren
la caridad vuelve a un regazo vacío
y no importa
y si quieres

te muerdo el fruto más viejo
trago agujeros
ciegos
y hambrientos
para que en las raíces de mi estómago
trates de distinguir
entre huesos y delfines

y no puedas.


sábado 18 de abril de 2009



Quiero cerrar los ojos y escuchar cómo llueve. Pensar que ahí fuera, donde el mundo, está llegando el mar que prometiste.


El que algún día.

Quiero ampararme en las cosas que ya no dependen. Dormir la tristeza necesaria. No volver a mencionarme.

Quedarme.

Dejar que se nos lleve el agua.

Dejar que se nos lleve.

El agua.

Y su maldita quimera.

sábado 11 de abril de 2009




Las piedras callan y son de cemento
la ciudad desvaría
la piel de mis manos resecas al hueso
y la vida nadie sabe: fumo

rachas de frío sobre las flores de marzo

y vagamente lagrimeo, tiempo vago
distancias que atrapan la tarde
en cumbres como aquélla

nadie sabe: oigo


latidos que abandonan la tierra, sé vagar
todo piedra

trenzo ausencias poco dolidas
visito palabras que no dije antes.


domingo 29 de marzo de 2009

Elliot Smith - Alameda.



You walk down Alameda shuffling your deck of trick cards over everyone
like some precious only son
face down, bow to the champion.

You walk down Alameda looking at the cracks in the sidewalk, thinking about your friends
how you maintain all them in a constant set of suspense.

For your own protection, over their affection
nobody broke your heart
you broke your own cos you can't finish what you start.

Walk down Alameda brushing off the nightmares you wish could plague me when I'm awake
so you now see your first mistake was thinking that you could relate.

For one or two minutes she liked you, but the fix is in.

You're all pretention, I never pay attention
nobody broke your heart
you broke your own cos you can't finish what you start.

Nobody broke your heart
you broke your own cos you can't finish what you start.


If you're alone, it must be you that wants to be appart.


(Caminen, amigos,
mientras puedan).


domingo 15 de febrero de 2009


Y qué hago con el alma

ésta
que se mudó de mí
qué hago con la luna de mi calle
con lo escrito en mi retina qué hago
qué hago
vagando

entre bloques altos como el cuello
que no se deja tocar y con
las llaves de casa
y las del miedo
qué hago con lo vivido en invierno
colgando en las manos
y lo que debe venir y no viene qué hago
si la paz y la lanza
si la ternura y el fuego
si la razón se dispara
y se estrella todita contra este milenio
huérfano de nadie
escarmentado de besos
que no sabe qué hacer consigo
vencido qué hago
con la mitad ajena

o qué
con lo que ya nunca ha sido.

martes 3 de febrero de 2009

Digamos, por ejemplo
que la noche es una insignia desahuciada
que las paredes retumban
que la sed
no se te enjuaga del pecho
y en ocasiones
lo nubla y pongamos
que tu boca diluvia
pero no siempre
que mi piel es un infierno de espinas
o que la tarde olvidó
partir
o en todo caso
pongamos
cada costra herida sótano
cada animal crecido o danza
tal vez
si no lo digo.


Pongamos que no es necesario.

sábado 10 de enero de 2009

Tres

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas
compañero del alma, tan temprano.

Miguel Hernández,
Elegía a Ramón Sijé.

Porque tengo huesos y sed
y te debo y me debes cosas
que no existen
ni tienen latido.

Porque los años no curan los versos
los enredan
los inclinan hacia la voz
que guardas en las cenizas sobre la tierra
un árbol
que esconde su piel de gallina
y no se aparta de ti
ni de aquel hortelano
que llora
todavía.

Porque hay hombres que anidan las venas.
Que no se los lleva el aire.

martes 6 de enero de 2009



Sé que me alejo entre adoquines cilíndricos y estrechos. Lo veo subida a una mole. Lo veo en un picado sobre destellos naranja atornillados a la noche. Camino replicando a la indiferencia con la que apura el frío, a las hojas deshojadas y a los ratones sin gato. Sé que una de cada mil veces puedo pasarme de largo, y estar atenta.

Mientras dure esta eternidad no pensaré que muere por mi mano.

Mientras dure no como recuerdo.

O hasta que se revuelen las notas. Hasta perder la cuenta de palabras seccionadas sobre papel amarillo, delgadas, moviéndose por encima de mi cabeza como un banco de peces voladores amigos de llamar la atención. Persuadirme. Detenerme quizá para agarrarlos ahora que no conjugo ningún cuerpo.

Ahora que volví a escaparme de otro final o de otro comienzo.

martes 30 de diciembre de 2008



Monet agoniza sobre el radiador. Ya no hay más tiempo. El lago del este soporta un crepúsculo sereno y fantasmagórico. No es quizá la mejor despedida. Ninguna lo es, pero, bien mirado, tampoco hay un adiós en esto.

Monet no me gusta, ni tú.

No es cuestión de paisajes ni de trazos. Me gusta la paz de lo propio y la carne en la boca de lo ajeno. Nada personal, por eso invito a Frida para el próximo año, porque mirando sus lienzos vivos se me antoja un pulso de cuerda que tal vez nombre con rigor algún mes de los que vendrán por delante. Retratos gruesos o niños con calaveras. Algo que recordar y que no esté encharcado.

Te expulso de aquí dos días antes. Primero cumpliré mi servidumbre contigo y haré diagnóstico terminal de tu paso (dijiste plazo, mejor). No voy a escaparme quédate tranquilo. Enferma estoy de ti aunque desaparezcas y vuelvas con otro nombre y otro cuadro, una pila de años amontonados en láminas satinadas de las que me río desde la tumba por adelantado. No soy tú, y hago lo que me dictes. A veces me peleo contigo y te doy puñetazos en el pecho ese que te imagino porque no te acabo de poner rostro. Luego me calmo, ya lo sabes, y caigo en un sueño profundo. Supongo que no soy la única y no te importa, así que déjame arrancarte.

Un poco antes.

Te sobra reino para cederme esta victoria.