jueves, 10 de enero de 2008

Dos

Hubo una vez un hombre desigual. Así lo llevo en mi mente, aunque no creo que él estuviera de acuerdo. Él vive ahora en mis venas y mis insomnios, en mi color de ojos, en el tamaño de mis huesos. Puedo sentir su voz adentro, a veces remordimiento, a veces pregunta, a veces lección número uno: inglés con un vaso de leche y galletas.

- Vicky, ¿qué dice aquí?
- Bat-bould-you-tink-if-i-sang-out-of-tune
- Significa “¿qué pensarías si cantara fuera de tono?”. Escucha.

Tras la breve estática de la aguja sobre el vinilo, apareció la voz de Ringo. Acababa de comprarse el Sgt. Peppers en una tienda de discos de Barcelona, y durante el tren de vuelta a casa, se le ocurrió que podía comenzar a enseñarme el idioma a partir de la música de los Beattles. Me conmueve recordar cuántas cosas quería enseñarme. Ya había conseguido que memorizara poemas enteros de Machado y Miguel Hernández, que supiera señalar el esternocleidesmastoideo, y que resolviera la fórmula del área del círculo, cosa que dio lugar a una tensa discusión con mi profesora, la Señorita Lydia.

La Señorita Lydia ya sabía de su afición por saltarse a la torera el programa escolar, y, en cierto modo, la aprovechaba. Aún tengo grabada la imagen de mis zapatos de plantilla sobre la mesa de la Seño recitando la Elegía a Ramón Sijé, para que los niños se estuvieran quietos y se echaran la siesta. Pero, la geometría ya era demasiado. Le dijo que no debía interferir en mi enseñanza, que en clase me aburría y alborotaba, y que algunos niños me veían como a un bicho raro.

Y eso, no era bueno.

Ofuscado, me cogió de la mano y salimos de allí. De nada valió que mi madre le dijera que yo no era más que una niña, ni que el director me quisiera cambiar de curso. Durante años seguí descubriendo sobre sus rodillas todo lo que más tarde volvería a aprender, es cierto, pero, en otros sitios, con otras gentes.

Llegado el momento me dejó ir.

Luego él se fue.

Y desde entonces, sigo cantando

A little help from my friends,

aunque ya nadie me bese en la frente.

3 comentarios:

Lara dijo...

Preciosa niña de ojos abiertos.
El beso en tu frente continúa intacto.
Un abrazo que te deje sin aire.

AROA dijo...

lo has vuelto a hacer
a escribir de esa forma que a mí
me gusta tanto

un beso
hasta prontitooo!

Aurélia dijo...

Hay idiomas que se nos meten en la sangre sin que se sepa por qué... Hay unas andaluzas que nacen rubias con ojos celestes...
Hay hombres desiguales.
Está bueno saber que los compartemos... O no !!
Un beso.