domingo, 1 de junio de 2008



Se quedó tan lejos como un recuerdo cuando no se piensa en nada. Tan lejos como un capítulo prescindible, como ningún motivo. Tan lejos como decir la última palabra, como un Nunca pronunciado por el mar, como la vida cubierta de frío bajo una manta. Simplemente abrió los ojos en la oscuridad del dormitorio y descubrió que se había ido. Nadie la volvió a ver. Nadie supo cómo lo hizo.

11 comentarios:

en tierra de nadie dijo...

Irse, quedarse, eso es lo de menos. Lo importante es estar.

Siempre me he preguntado si es posible no pensar en nada. Tengo amigos que sostienen que sí. Yo no puedo.

Tu poesía engancha e hipnotiza.

bss

ETDN

aroa dijo...

qué bella foto virginita, ya no se te resiste la cámara
ni nunca lo hizo la palabra

carmen moreno dijo...

Eso es la magia. "Ir y quedarse y con quedar partirse" que decía el poeta.
¿Qué mar es ese?

Virginia Barbancho dijo...

Pues en en Playa Blanca, al sur de Lanzarote... ay! al sur tenía que ser, Carmen!

Y Marina, pues verás, tanto como no pensar en nada nada... pues igual no, pero al menos quedarme a veces bastante pez sí que me pasa...

Y Aroita, pues voy poco a poco, cuanto tengo tiempo, y también con la ayuda de algún brillante post del Muchacho... qué máquina!

Un besazo a los blogeros

Muaaaak!

ybris dijo...

Alejarse es enriquecedor.
El no volver es un desastre.

Besos

vega dijo...

me inquieta este truco de magia sin truco.
igual que me inquieta esa cadena de la foto...

(y conste que, en este caso, la inquietud me parece buena)
besos!

NáN dijo...

Me ha gustado, pero todavía estoy rascándome la abeza para ver si lo entiendo...

Caperucito Lorca dijo...

Lo he leído como unas cinco veces.
Me sigo rascando la cabeza junto a Nán. Hay algo que me inquieta y que me encanta...

Y no es la foto que has puesto de la isla que me vio nacer. Es el texto...

Virginia Barbancho dijo...

jajajaja!!!

bueno, para los que se rascan la cabeza... en mi opinión, es el final de alguna historia (no importa cuál). La protagonista desaparece (no importa cómo... cada cuál que elija la forma)

Oscar dijo...

Lo mejor de la historia es que las cadenas hechas añicos no hayan lastimado a nadie que estuviera cerca. Cada uno somos un eslabón perdido...(con perdón de la expresión).
Que pases un buen día, claro.

Anónimo dijo...

Que pena lo del capítulo prescindible... Que pena lo de prescindible... Y que maldita pena que todos lo seamos...