martes, 9 de junio de 2009



No te hables de malezas crecidas
que no mueren
la caridad vuelve a un regazo vacío
y no importa
y si quieres

te muerdo el fruto más viejo
trago agujeros
ciegos
y hambrientos
para que en las raíces de mi estómago
trates de distinguir
entre huesos y delfines

y no puedas.


7 comentarios:

Lara dijo...

uf, vienes pisando fuerte, eh??

delfines!

ya te iba yo a hacer la pregunta de: qué pasa contigo, que ya no escribes o qué!

un abrazo!!!!!!!!!!!

NáN dijo...

Cruel y magnífica (fuerte, como dice Lara), vuelves.

¡¡¡Bienregresada!!!

ETDN dijo...

Glub. Algo se atraganta y encoge el estómago. Pero es hermoso el desgarro.

distinguir
entre huesos y delfines

y no puedas



muy bueno

ybris dijo...

A veces queda sólo la maleza y se muere el amor.
No sé si el fondo de lo guardado dentro del que ama aclara el corazón al que lo ha perdido.

Quedo pensando.

Besos.

Lara dijo...

hola, rubia

Virginia Barbancho dijo...

jeje

Hola morena

je

Aroa dijo...

No te había puesto nada porque he revuelto a este poema varias veces hasta que el ritmo duro que tiene no me hiciera no poder pensarlo.
Qué bueno.
Más.