martes, 21 de octubre de 2008



Habita en la calma un cuerpo que ya
no es el tuyo sin piel
que tocarte
ni mezclar sin figura en el agua
en los márgenes
garabatos que apenas parecen algo
tal vez batallas allá fuera
el olor del mantillo arenando los dedos
húmedo
profundo
vertido a un desagüe
que no durará demasiado.


9 comentarios:

ybris dijo...

Nada mejor que la calma para percibir el fondo:
los cuerpos que allí habitan,
las figuras que perduran,
los olores que nos llenaron,
la fugacidad de lo que pasa presto.

Muy bello.

Besos.

Microalgo dijo...

¿Y qué no es fugaz, digo yo?

carmen moreno dijo...

Nada dura demasiado, salvo el dolor que parece que se nos ancla justo donde nadie puede desprenderlo, pero sólo lo parece. TAmbién termina pasando.

Anónimo dijo...

Y más vale que todo sea fugaz. Las cosas que duran las absorbemos, terminamos llamándolas rutina... Que fin tan horrible

Virginia Barbancho dijo...

Más que fugaces, no sé, puede que haya cosas vayan y vengan, como oleadas... alguien me dijo recientemente eso de "el peligro de tirar un boomerang"... claro... que te pega luego en toda la cabeza...

En fin... aunque coincido en que lo otro, la rutina, no es más que otra forma de muerte...

así que... aaaayyy!!! disfruten sus boomerangs y sus rutinas, amigos! o lo que sea que les toque!!!!

Besos nada rutinarios

ETDN dijo...

De los cuerpos que se pudren, mejor desprenderse cuanto antes...

todos los cadáveres tienen la piel fría y no son humanos, sino fantasmas.

Mejor entregarse a los vivos.

beso

NáN dijo...

la rutina de la belleza, perseguida en todos los rincones, en el orden y la elección de las palabras. ¿Qué tiene de malo?

Virginia Barbancho dijo...

Gracias a todos.

Gracias por vuestros comentarios, por escribir y decir lo que pensáis, lo que os parezca, por saber ser libres en este jardín que está para éso.

Gracias por ser honestamente vosotros, y por hacer bello este lugar a vuestro paso.

Un beso,

V.

zöe dijo...

Tiene un regalito en mi blog bella Ajardinada.