domingo, 9 de noviembre de 2008



Es mi aliento lo que empaña esta noche
la luna menguada
sus paseantes
lo que no impide la música.

Es mi mano la que tiembla por mi frío
la que habla por mí

cuando acaricia y castiga
cuando es menos mía
y se detiene
por aquellos que se besan tras un vaho
que desprendo para nadie
que azul
tan breve
y aun perdido existirá

irá a parar a alguna parte
.


13 comentarios:

aroa dijo...

virgiña, cuando nos vemos al otro lado del vaho de tu cristal...

no empañes la calle, ahora que no llueve

ETDN dijo...

Vaho de invierno
de aliento que da calor
de manos que se encuentran y abrigan...

Curiosa la foto. Y a mí que me parece entre porno y violenta, con esas manos atravesando cabezas y otras oquedades...

pd.- qué palabreja más divertida:
"difulary"

buena semana

ybris dijo...

Aliento o mano, todo conduce a ese vaho con el que nos dejamos eternamente en algún lugar en donde alguien seguramente lo hallará.

Precioso.

Besos.

mano dijo...

Muy expresivo tu poema. La mera acción de empañar ya entraña la extrañeza. Un saludo.

Microalgo dijo...

No sé si recomendarte que no te empeñes en empañar o que no te empañes al empeñar.

Elige tú.

Virginia Barbancho dijo...

Pues, no se... yo es que nunca he empeñado nada, así que no sé si me empañaría, lo cual, claro, mejor que no ocurriera, aunque mejor que mejor sería no empeñar nada y listos, que mira que tiene que ser triste eso... ahora sí le digo que lo que es empeñarme en empañar, ni de coña me empeño... los vahos, a la poesía!

Anónimo dijo...

Las niñas buenas se meten pronto en la cama... A mi, el empaño,m siempre tiene algo que ver con un coche...

carmen moreno dijo...

EL vaho sirve para escribir con el dedo.

Microalgo dijo...

Si es que ésta Carmen es una perdida. Mira lo que ha dicho...

Virginia Barbancho dijo...

Ya don Micro, que de perdios está el mundo lleno, pero la queremos igual... jeje

Microalgo dijo...

Igual o más.

Anda que no.

Besotes.

Alberto dijo...

Irá a parar a algún cristal, seguro...

Alberto dijo...

Bueno, no me he presentado...
Hacía turismo bloguero,
y he pisado, sin querer,
este jardín privado...
Y aquí pienso volver:
espero no haber molestado.

Saludos desde Alicante.