martes, 3 de febrero de 2009

Digamos, por ejemplo
que la noche es una insignia desahuciada
que las paredes retumban
que la sed
no se te enjuaga del pecho
y en ocasiones
lo nubla y pongamos
que tu boca diluvia
pero no siempre
que mi piel es un infierno de espinas
o que la tarde olvidó
partir
o en todo caso
pongamos
cada costra herida sótano
cada animal crecido o danza
tal vez
si no lo digo.


Pongamos que no es necesario.

9 comentarios:

vega dijo...

Ay Vicky, qué maravilla...

Te lo robaré alguna vez (citando a la autora, por supuesto)

Leerte le ha cambiado el rumbo a esta sobremesa

Microalgo dijo...

Si no lo dice, nunca sabremos que habría pasado si lo hubiera dicho.

Pero estamos atrapados, Dama Barbancho. Si lo dice, nunca sabremos qué habría pasado si no lo hubiera dicho.

Alguien debería hacer pedazos deuna vez este asqueroso sistema de válvulas sin retorno que es el tiempo, ¿no cree, mi Dama?

ybris dijo...

No. No es necesario decir ciertas cosas.
Basta con sentirlas.

Precioso poema.

Un beso

NáN dijo...

Vicky Vibrante

Virginia Barbancho dijo...

Gracias camaradas!!

Y esto sí lo digo, que no es de las cosas que convenga dejar en el tintero...

Y bueno, com expresión, me ha gustado lo del sistema de válvulas del tiempo, Don Micro. Podríamos buscar a un relojero o así que lo desactive?

Róbame lo que quieras Bea, es un placer...

Y a los ilustres caballeros Ybris y Nán, qué honor!! como siempre!!

Besos a todos

Microalgo dijo...

Para desactivarlo haría falta un CEDAX, más bien...

ETDN dijo...

En eso consiste el desconcierto. En no saber si hablar o callar. Cuándo hablar. Cuándo callar.

Aunque supongo que sí, que cuando es necesario se sabe.

Poema leído sin respirar.

bss

Anónimo dijo...

La piel como infierno de espinas... A veces

carmen moreno dijo...

Ay, Rubia, qué fuette y qué hermoso.